lunes, 14 de noviembre de 2011

La invasión de Polonia

Desde que Alemania obligó a sacrificar a Keynes en el altar de los mercados, las cosas volvieron a declinar en muchos países de la UE. La contención del gasto a la que se han visto obligados algunos países (incluso menos endeudados que la propia Alemania) está dando en la actualidad sus frutos. La economía de gran parte de los países de la UE ha vuelto a estancarse.

Pero el reverso de esta situación está en Alemania. Por un lado, la crisis está haciendo que la deuda alemana, por encima del 80% de su PIB (recordemos que la deuda española está por debajo del 65% del PIB), se esté financiando por debajo de la inflación. Esto le permite aumentar su gasto con  un coste muy reducido y así estimular su economía, cosa que la propia Alemania está prohibiendo a otros países.

De esta forma (y gracias al trabajo previo legislativo de la UE con leyes como la Omnibus, para eliminar las barreras de entrada de empresas extranjeras en territorios nacionales y que tanto nos apresuramos en implantar, o la legislación para la liberalización del mercado eléctrico), Alemania puede expandir con un coste razonablemente bajo su economía a otros países de la Unión, que además le estarán agradecidos de que "salve" a sus empresas.

Y todo ello apoyado por un gobierno colaboracionista que en esta ocasión se ha trasladado de Vichy a París. Piensa que podrá hacer lo mismo que Alemania, sin darse cuenta de que su situación es más cercana a Italia que a Alemania. Todo ello alentado por los Estados Unidos que sólo se dará cuenta cuando se encuentre amenazado.

Hay días que me siento un poco polaco.